martes, 24 de enero de 2017

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Vivimos en un mundo que apenas nuestros abuelos pudieron imaginar. El desarrollo tecnológico que hoy en día posee la humanidad fue, por lo mucho, apenas imaginado por los escritores de ciencia ficción como Verne o Asimov.
Sin embargo, este desarrollo tecnológico, lejos de cumplir una función integradora es la sociedad, ha desatado algunos “demonios” que podrían juzgarse como insospechados. Hemos descubierto que el desarrollo en la tecnología ha acrecentado los niveles de individualismo y aislamiento social por parte de los individuos, ha incrementado los niveles de desigualdad y ha acarreado un número de problemáticas casi a la par de las que soluciona.
Seres divinos.
Dice la teoría creacionista que nuestra existencia proviene de un ser superior, que tuvo el deseo de tener creaturas a “su imagen y semejanza”. Este deseo también lo poseemos nosotros, ya que queremos que la tecnología sea cada vez más parecida a nosotros. Casi hemos llegado al límite de crear seres inteligentes. “La inteligencia artificial (IA) puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana”[1]
¿Realmente son inteligentes?
Una cosa es imitar la inteligencia humana y otra es que estas máquinas realmente tengan inteligencia. Entramos en el debate de qué es lo que nos hace realmente personas. Estos autómatas parecen imitar una toma de decisiones similar a la de los seres humanos, sin embargo, siguen siendo un sinfín de algoritmos matemáticos y físicos ya programados y preregistrados en sus circuitos. Aun cuando puedan administrar un sinfín de datos y adaptarlos a sus bases de datos, son incapaces de tomar decisiones basadas en emociones o en un sentido común humanamente hablando. Son fríos y automáticos. No obstante de que asemejen cada vez más a la interacción humana, no pueden considerarse ni humanos, ni inteligentes.
Servir o no servir.
La dependencia cada vez más fuerte que tenemos de este tipo de avances tecnológicos, nos ha hecho hasta cierto punto incapaces de desarrollar lazos sociales, y ha generado problemas de comunicación e interacción entre individuos. Las cargas económicas y las divisiones sociales se vuelven cada vez más profundas, ya que los costos para adquirir estos avances, no están a la mano de todos.  Las brechas entre ricos y poderosos se hacen cada vez más profundas, y los pobres sólo pueden ver de lejos y en los noticieros dichos avances.
Cabe entonces preguntarnos si estos desarrollos en cuanto a la inteligencia artificial pueden ser considerados realmente para el beneficio mundial, o de sólo algunos cuantos.
CONCLUSION
En ocasiones, como raza humana, nos sentimos llenos de orgullo al ver como el desarrollo tecnológico lleva a la humanidad hacia una “nueva era”, llena de positivismo y de progreso. Sin embargo, este “desarrollo” nos ha llevado a una desintegración social bastante profunda.
Es por eso que cada vez somos llamados a renunciar a este tipo de inteligencia y a regresar a lo natural. El contacto con la naturaleza es lo que nos permite recordar lo responsable que somos sobre su cuidado. ¿Podremos alguna vez intercalar el avance tecnológico con el sustento del entorno? Creo que este es uno de los principales retos que tenemos como humanidad.

Bibliografía

Gómez Herrera, R. (. (13 de 04 de 2015). La inteligencia artificial. ¿Hacia dónde nos lleva? ¿Cómo ves? (UNAM, Ed.) Obtenido de http://www.comoves.unam.mx/assets/revista/2/la-inteligencia-artificial-hacia-donde-nos-lleva.pdf

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